Dr. S. S. Chand, M.D.
S.C.B. Medical College, Cuttack
"Doctor, por favor venga rápido, el paciente fulano de tal está jadeando". Esta es la llamada, la enfermera a cargo de la guardia llama a la casa del médico en servicio de emergencia. Esto sucede en todos los grandes hospitales del mundo, en cualquier momento del día o de la noche. El médico en cuestión se apresura y observa que el paciente está haciendo grandes esfuerzos para respirar. Le examina el pulso, y siente que es débil; examina la respiración y la encuentra inadecuada, y advierte que la presión arterial es muy inferior a lo normal; apenas puede detectarla. Comienza a dar instrucciones vitales a la enfermera. La eficiente enfermera lleva a cabo las instrucciones y las costosas drogas salvadoras son inyectadas en las venas. La inhalación de oxígeno se le administra a una velocidad determinada. Se percibe una mejoría transitoria. Posteriormente la situación se deteriora aún más. El caballo está demasiado cansado para ser estimulado con latigazos. El pulso se vuelve imperceptible, la respiración, un jadeo o dos por minuto, y también va disminuyendo. La presión arterial no puede ser detectada. Durante la auscultación del corazón, los latidos son vacilantes y débiles. Amenazan con detenerse, y finalmente se detienen. El doctor comienza una actividad vigorosa: se inicia el masaje cardiaco externo, respiración artificial y la inyección de drogas muy potentes directamente en el corazón. Este masaje y respiración artificial se llevan a cabo durante veinte o treinta minutos y se interrumpen cuando el corazón no puede ser revivido, ni la respiración es restituida. El médico, derrotado en la batalla contra la muerte, escribe su informe en la hoja de caso del paciente:
"Atendido el caso. Se ha visto al paciente en tales condiciones, y tales drogas le han sido administradas, y se tomaron tales y tales medidas". Finalmente, "el pulso ya no pudo detectarse, la respiración se detuvo, ausencia de latidos del corazón; el paciente no pudo ser revivido. Por lo tanto, es declarado muerto debido a tal o cual causa ".
El fenómeno y la afirmación anterior resultarían erróneos en el caso de Swami Hariharananda Giri Maharaj. Aquí, la muerte ha sido vencida y desbordada. Muchos de sus discípulos, incluyendo al autor, han tenido la oportunidad de ser testigos del estado sin pulso ni respiración de Swamiji, no sólo por unos pocos minutos sino por unas horas seguidas. Uno de estos incidentes será descrito aquí para beneficio de los lectores:

Una tarde estábamos en el Karar Ashram de Puri, sentados con Gurudev en el salón de meditación. Yo estaba sentado a su derecha, y un caballero proveniente de Gwalior, Sidhoji K. Shitole, estaba a su izquierda. Alrededor de quince a veinte discípulos estaban sentados en dos hileras. La luz era tenue. Había una discusión acerca de Nirvikalpa y Savikalpa Samadhi. Gurudev me pidió que tomara su mano derecha y sintiera su pulso, y la mano izquierda fue sostenida por el otro caballero. Nos dió la instrucción de meditar profundamente cuando el pulso se detuviera.
Puse los dedos de mi mano izquierda palpando sobre su pulso radial derecho, y sostuve su mano con mi mano derecha. Gurudev cerró los ojos y se sentó en meditación. Tomó una inhalación profunda y exhaló. Luego de dos o tres inhalaciones así, el pulso se detuvo abruptamente. En la otra mano el pulso tampoco pudo ser detectado. Los movimientos respiratorios del tórax y del abdomen estaban ausentes. No estábamos preparados para algo así. Habíamos escuchado antes que esas cosas son posibles, pero no habíamos tenido una experiencia así. Nos pusimos nerviosos y pensamos qué debíamos hacer. De repente surgió en nuestra mente la idea de que Gurudev es un Siddha Yogui, una persona que alcanzó la realización de Dios. Que en ese momento él estaba inmerso en Nirvikalpa Samadhi y que ningún daño podía ocurrir. Cómo no estábamos preparados para eso, no teníamos los equipos para la electrocardiografía, así que esto no podía hacerse. Colocamos nuestros oídos en su región precordial y no escuchamos ningún sonido en absoluto. Su cuerpo estaba completamente relajado y estaba recostado contra la pared, y estaba sostenido en parte por Bhakti Baba. Aunque presentábamos una apariencia muy segura, algo de ansiedad estaba al acecho en nuestra mente. Meditamos e hicimos Ajapa Japa. Logramos disfrutar de un breve período de meditación profunda. Se nos ocurrió que teníamos que traerlo de nuevo al plano de conciencia terrenal. Así que sacudimos vigorosamente su mano y brazo, y como no había respuesta, sacudimos su mano violentamente. No hubo respuesta. Más de media hora ya había pasado. Pronunciamos su nombre y algunos mantras. No había respuesta. Le sacudimos sus brazos violentamente, y le masajeamos vigorosamente sus pies y piernas. Absolutamente ninguna respuesta. Pasó alrededor de una hora. Nuestros sentimientos se convirtieron en pánico. Un leve sonido de asfixia salió de su garganta. Aún no había pulso. Lo sacudimos y lo masajeamos más. Un sonido de asfixia un poco más fuerte salió de su garganta. Y una o dos pulsaciones comenzaron a sentirse en su muñeca. Esperamos en tensa expectación. Luego tres o cuatro pulsaciones irregulares venían y se iban. En intervalos de dos o tres minutos, varios tramos de pulso regular e irregular iban y venían. Luego de una hora el pulso vino de manera fuerte y regular. Se detectaba respiración. Pero Gurudev estaba intensamente silencioso y no era consciente de su entorno. La luz estaba encendida. El estaba recostado contra la pared con sus extremidades y el cuerpo relajado e inerte. Dijo unas palabras y preguntó en dónde estaba, y quiénes estaban hablándole. Luego, de mala gana abrió los ojos, miró a su alrededor y volvió a su estado normal otra vez. Notamos que estaba notablemente fortalecido. Sus ojos habitualmente brillantes, brillaban aún más. Palabras de profunda sabiduría y conocimiento salieron de él en torrentes. Estaba más alegre y parecía más intensamente lleno de vida. Se puso de pie y se predispuso a abandonar la sala. Nos postramos a sus santos pies y rogamos por Gurukripa.
Este fenómeno está más allá de las explicaciones científicas racionales y médicas. No es un fin en sí mismo. Es sólo una consecuencia de un proceso en el cual el alma individual, voluntariamente por métodos científicos, se eleva hacia la divinidad y se funde con el alma suprema, Paramatman o Dios, y se convierte en intensa dicha, Sat-Chit-Ananda. Muchas veces le preguntamos a Gurudev acerca de su experiencia en ese estado. El dice que una luz intensamente deslumbrante inunda y desborda la conciencia. No permanece ningún rastro de conciencia individual. Es todo vacío y no existe nada excepto la Dicha más intensa, indescriptible e inconmensurable (Ananda). De esa dicha uno nunca quiere separarse.
De acuerdo a las explicaciones médicas y científicas, el cuerpo y la mente de Gurudev estaban en un estado de muerte, al cual él entró voluntariamente. Y milagrosamente (aunque de manera voluntaria) su pulso, respiración, etc, volvieron. Más aún, fue rejuvenecido por el proceso. Desafió al Señor Yama, fue más allá de él, y se fundió en Dios. Se volvió Dios, que es Mahakala, y luego descendió desde ese supremo trono del Espíritu o Paramatman para el beneficio de la humanidad.

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